Unos 200 hogares de la localidad británica de Didcot se han convertido en los primeros del Reino Unido en utilizar el gas a partir de sus propios desechos humanos. Ese gas se suministra a través de la red para calentar sus viviendas o cocinar. El sistema se ampliará nacionalmente porque la conversión de los excrementos en gas mediante bacterias ya está bien establecido en todo el país.
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